septiembre 27, 2018     
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esde que el ser humano tuvo la suficiente autoconsciencia para preguntarse lo que sucedía a su alrededor y los fenómenos que no podía explicar, surgieron ideas, creencias y entes que tenían dicha función, es decir, mostraban que nuestro imaginario es tan infinito como podamos desearlo.

 

Una de estas escuelas de pensamiento que, bajo la premisa fundamental de “ética para la humanidad”, ha sumado adeptos durante miles de años es el budismo. El cual podemos conocer y apreciar en el Museo Nacional de Antropología e Historia.

 

Por ello, este mes recomendamos la exposición “Las huellas de Buda”, una selección con más de 250 piezas provenientes de los acervos del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York y otras más de colecciones particulares en México y 17 países asiáticos: India, Afganistán, Pakistán, Mongolia, Sri Lanka, Myanmar, Laos, Tailandia, Camboya, Vietnam, Indonesia, Bangladesh, Nepal, Tíbet, China, Corea y Japón.

 

Este conjunto de obras, elaboradas desde el siglo I antes de nuestra era y hasta tiempos decimonónicos, abarca casi dos milenios en la historia del Budadharma. Cada pieza invita a emprender un viaje por una de las tradiciones espirituales más antiguas del mundo y que permanece hasta nuestros días.

 

La exposición, que estará exhibida hasta finales de octubre, es una invitación para apreciar estéticamente las diferentes tradiciones budistas, por ejemplo: pinturas japonesas del budismo zen hechas en soportes de seda, pinturas tibetanas elaboradas con pigmentos vegetales, esculturas de esquisto negro, esculturas de cobre con baño de oro, pequeños relicarios de plata que contienen diminutas esculturas de terracota y textiles bordados en seda, además de imágenes en papel, madera y mármol.

 

MV.

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